Maria Grazia Lombardi nació el 26 de marzo de 1941 Frugarolo, un pueblo de Piamonte, cerca de Turín. Su padre era carnicero y su primer trabajo fue conducir la camioneta del negocio familiar. Lella era muy deportista en su adolescencia y la leyenda dice que le empezó a interesar el automovilismo después que fue llevada al hospital a gran velocidad después de haber sido herida en un partido de hándball.
Después de pasar por el karting, corrió fugazmente en Fórmula 3 Italiana en 1968 y luego en Fórmula 850 en la que con cuatro triunfos sobre diez carreras ganó el campeonato de 1970 y otras dos victorias en 1971. Volvió a la Fórmula 3 Italiana con un Lotus 69-Ford ocupando el décimo puesto en el campeonato de 1972 y con un Brabham BT41-Ford el octavo en 1973.
En 1974 fue invitada a competir en el ShellSPORT Celebrity Series, un torneo monomarca con autos Ford Escort Mexico. Resultó ser la sorpresa al ganar en el debut en Brands Hatch, y con tres triunfos en seis carreras fue la campeona. Su ascenso siguió al correr el Campeonato Europeo de Fórmula 5000 con un Lola T330-Chevrolet del equipo SuperSHELL Luxembourg. Su compañero de equipo, Ian Ashley, la recordó así: “Fue la primera piloto que me impresionó seriamente. Los de F5000 no eran autos fáciles de manejar, pero fue logrando andar cada vez más rápido durante la temporada. Si hubiera sido un poco más glamorosa, quizá hubiera llamado más la atención de la gente”. Ella acalló las críticas con un notable quinto puesto en el campeonato.
En la misma temporada 1974 Lombardi recibió la invitación del argentino Francisco Mir para su equipo de Fórmula 5000 en el que Néstor García Veiga era uno de sus pilotos. La italiana aceptó y corrió en dos ocasiones, ambas en California.
Debutó en la quinta carrera, el 1º de septiembre en Ontario, donde se dio la muy curiosa anécdota de que Lella tuvo dos notables compañeros de equipo: García Veiga y el inglés James Hunt –quien ya era piloto de Fórmula 1 con un March de Lord Hesketh-, que corrió algunas carreras para Mir. Conduciendo un Eagle-Chevrolet llegó 14ª.
La segunda vez que Lella condujo para Mir fue el 27 de octubre en Riverside, cuando con su Lola T332-Chevrolet llegó novena, y con los dos puntos que logró ocupó la 27ª posición del campeonato.
En 1974 intentó un paso aun más ambicioso, debutar en Fórmula 1. Para ello contó con un Brabham BT42 del año anterior –con carrocería de BT44- inscripto por el Allied Polymer Group. Fue en el Gran Premio Británico, siendo una de los diez que quedaron afuera de la grilla de Brands Hatch.
Durante el receso, el noble italiano Conde Vittorio Zanon fue su mecenas quien le ofreció 50000 libras esterlinas a March para una plaza en el equipo de Fórmula 1. La propuesta fue aceptada y así March contó con dos pilotos italianos, Lella Lombardi y Vittorio Brambilla.
El debut fue en Kyalami, en el Gran Premio de Sudáfrica de 1975 con un March 741-Cosworth. Marcó el 26º tiempo entre 28 pilotos y largó en última fila para ser la primera mujer en largar un Gran Premio desde Maria Teresa de Filippis 17 años antes.
Para la siguiente carrera, el Gran Premio de España, contó con un nuevo March 751 con patrocinio del café Lavazza, empresa asociada con Zanon. El éxito fue inmediato ya que el 27 de abril en Montjuich, Barcelona, largó 24ª y con tantos accidentes –once- fue ganando posiciones hasta llegar sexta a dos vueltas del alemán Jochen Mass, que ganó el único GP de su vida con un McLaren M23-Cosworth. Se convirtió en la primera y única mujer que sumó un punto para el Campeonato Mundial -medio punto, en rigor- porque con el de accidente de Rolf Stommelen (Lola H370), la carrera fue detenida a las 29 vueltas y otorgó la mitad del puntaje.
En 1975 cumplió otra excelente aunque menos recordada actuación en el Gran Premio de Alemania en Nürburgring, donde llegó séptima. Para el último Gran Premio, en Watkins Glen, Estados Unidos, pasó a Williams, donde no pudo largar porque el FW04 tuvo problemas de ignición.
El de 1975 fue su año, porque paralelamente a Fórmula 1 corrió en Sport con Marie-Claude Beaumont, formando con gran repercusión una tripulación femenina con un Alpine-Renault A441 del Equipe.
Debutaron el 23 de marzo en la segunda carrera del Campeonato Mundial, los 1000 Kilómetros de Mugello, ocuparon la sexta posición siendo segundas en la clase hasta 2000 cm3. El 6 de abril en los 800 Kilómetros de Dijon, y aunque abandonaron quedaron decimoterceras. El 20 de abril, en los 1000 Kilómetros de Monza -Trofeo Filippo Caracciolo- llegaron cuartas ganando la clase hasta 2000 cm3. En Le Mans lograron un notable octavo tiempo en clasificación, pero abandonaron por problemas de alimentación.
March la confirmó para la temporada 1976, pero después del primer Gran Premio, en Brasil donde llegó 14ª, fue reemplazada por Ronnie Peterson, quien se había ido de Lotus. Aunque debió dejar March, la llegada del sueco le permitió aclarar una cuestión. Un error de traducción creó un desentendimiento que fue tardíamente resuelto. Tras haber sufrido un choque en las pruebas de clasificación de Mónaco en 1975, ella afirmaba que el March tenía un comportamiento extraño, con mucha subvirancia y que cuando aceleraba se volvía repentinamente sobrevirante. No fue sino hasta que Peterson probó el auto y señaló el mismo comportamiento que procedieron a desarmar el March. Descubrieron entonces que la cuaderna trasera del chasis estaba agrietada. En definitiva, Lella había tenido razón. Su única queja trataba sobre la injusticia de que nadie le prestara atención sobre los cambios que aconsejaba hacer en el auto.
Mismo en 1976 volvió por tres carreras en el equipo RAM con un BT44B-Cosworth que sido del equipo Brabham. En Brands Hatch no marcó un tiempo para largar, en Nürburgring no largó y en Zeltweg llegó 12ª con cuatro vueltas menos. Se despidió en Austria y quedó afuera de la Fórmula 1.
Al menos, en ese año, tuvo la satisfacción de correr en Le Mans. Integró nuevamente una tripulación femenina con una francesa, Christine Dacremont. Compartieron un Lancia Stratos Turbo con el que llegaron vigésimas.
En 1977 se dedicó a las carreras de larga duración e incluso en Stock Cars. Con el belga Christine Beckers condujo un Inaltera-Ford en las 24 Horas de Daytona, marcando el cuarto tiempo aunque abandonaron por un accidente cuando al Porsche Carrera RSR que estaban superando le explotó el motor. Con el mismo Beckers corrieron en Le Mans con un Inaltera LM77 del equipo de Jean Rondeau, llegando 11º, su mejor resultado de las cuatro veces que corrió en la Sarthe. También en 1977 llegó a correr en NASCAR, en Daytona, donde terminó trigésima.
Se especializó en la categoría Sport con considerable éxito. El 24 de junio de 1979 logró finalmente la victoria en las 6 Horas de Pergusa, válidas por el Campeonato Mundial, con un Osella PA7-BMW que compartió con Enrico Grimaldi, haciendo además el récord de vuelta. Cerró el año ganando el Trofeo Ignazio Giunti disputado en las 6 Horas de Vallelunga, con otro Osella PA7-BMW del equipo de fábrica, que compartió con Giorgio Francia.
El año 1981 fue particularmente bueno. Comenzó el 12 de abril con la victoria en las 6 Horas de Mugello y dos segundos puestos en los 1000 Kilómetros de Monza y las 6 Horas de Pergusa, siempre con Giorgio Francia como compañero y conduciendo un Osella PA9-BMW.
El tramo final de su campaña lo hizo en el Campeonato Europeo de Turismo con un Alfa Romeo GTV6, colaborando con los cuatro títulos ganados entre 1982 y 1985, para luego conducir un Alfa 75.
En 1987 continuó en Turismo con un Ford Sierra Cosworth y en 1988 se retiró como piloto, para establecer el equipo Lella Lombardi Autosport, que sigue vigente y mantiene su memoria.
Después de un chequeo en la Clínica San Camilo de Milán, Lella fue diagnosticada con cáncer, y falleció el 3 de marzo de 1992 en esa ciudad con tan sólo 48 años.
La mayoría de las veces el periodismo se ocupó de ella más por el hecho de ser mujer que por sus cualidades conductivas: “No es algo que me preocupe, lo que yo tengo que hacer es manejar”.
Con el medio punto sumado es la única mujer que aparece en las posiciones de los Campeonatos Mundiales, ocupando el 21º puesto en 1975. Aunque la británica Divina Galica –giró en Buenos Aires con un Hesketh S308E en 1978- y la italiana Giovanna Amati –con un Brabham BT60B en 1992- lo hayan intentado sin éxito, 44 años después, Lella Lombardi permanece como la última mujer que ha logrado largar un Gran Premio de Fórmula 1.
1 comentario
Beppe Viola · octubre 30, 2020 a las 9:02 am
«la Lella» como se dice por sus pagos, fuè una verdadera combatiente, y un piloto que corria a la par de sus colegas varones, jamàs la favorecieron por ser mujer ni ella nunca lo pidiò.
En aquel periodo de enormes cambios sociales que en Italia se focalizaban en el feminism, las reivindicaciones sociales, politicas y de genero, jamas se puso a en la situaciòn de aprovecharse de ellas.
cuentan que cuando «La Lella» se bajaba la visera del casco era un piloto rabioso y dificil de supercar y a veces imposible . dicho por algunos de sus colegas, gente como «Il Vittorione» Brambilla, Arturo Merzario o Riccardo Patrese, pilotos que no eran precisamente gentiles ni faciles…